Suficiente.

He sido una estúpida. Otra vez. 

Fue sentir tus labios en los míos y toda la armadura que había creado para defenderme de lo que me hacías sentir cayó a plomo, quedando esparcida por el suelo. 

¿Cómo puede ser que haya vuelto a caer? ¿Por qué tengo esta debilidad por ti, por tus brazos, tu espalda y tu aliento sobre mi? 

Te juro que no entiendo qué me pasa contigo.. 

Pero se acabó. Ya no puedo más. 

Entiendo que hay un límite de veces que una persona puede sentirse decepcionada por otra y tú, creo, ya me has decepcionado suficiente.

Tengo ganas de ti

¿Por qué será que es en los momentos más difíciles cuando realmente nos damos cuenta de cuantísimo echamos de menos?

¿Es que hay un botón que se activa por sí solo y por joder?

 

De repente sientes que te hundes, y te quedas mirando un punto fijo, y notas como todo se vuelve oscuro y nublado, aunque el Sol brille como nunca.

Y entonces lo recuerdas. Puede que a la perfección o quizás solo como algo lejano, borroso por las lágrimas y los intentos de pasar página. Pero ahí está. Su olor, sus ojos, una canción o una foto…

Pues eso me pasa a mi hoy. Tu recuerdo duele siempre, como por norma, pero días como hoy es especialmente duro. Como una presión en el pecho. Cuesta respirar. No en sentido literal, claro, hablo de que puedan respirar mis sentimientos…

No sé, hoy tengo ganas de ti.

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Su nombre en mi vida.

"Tú para mi eres más que un nombre. Eres esa persona que ha llenado las páginas de mi vida durante más tiempo que ninguna. Quien me ha regalado, sin quererlo, motivos para sonreír. También eres la persona que más lágrimas y momentos amargos me ha arrancado.

Pero ya no puedo pensar sólo en ti. Quizá antes de que llegara él, sí, pero ya no. Vino sin esperarlo, dándome todo y más sin pedir nada a cambio. No niego quererte, pero no puedo decir que sólo te sueño a ti. De hecho, no hay noche en que sueñe ya con estar entre tus brazos.

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Y así, poco a poco, él va borrando el amor que te tenía. Escribiendo, en letras grandes, su nombre en mi vida."

dime tú cómo lo hago.

descargaMe he sentado tantas veces delante de una hoja en blanco para intentar explicarte cuánto te quiero, para que al fin entendieras que esto valía la pena, que ya he perdido la cuenta… y también las ganas.

Estos últimos meses se han convertido es una lucha, una lucha entre tus ganas de no quererme y mis ansias porque me quisieras aún más. Una lucha de tus desplantes y borderías contra mi versión más comprensiva. Era una de arena y muchas muchas de cal… o muchas de cal y ninguna de arena… nunca he sabido muy bien cuál de las dos era la buena.

El caso es que he comprendido algo, y aunque te duela y me duela, tengo que ser generosa conmigo misma y, por una vez, en esto que hemos llamado relación, darme a mi el amor que tú no has sabido (o no has querido) darme.

La gente que me quiere me ha hecho ver cuánto daño me has ido haciendo y cómo he ido justificándolo. Lo mucho que he dado por ti y lo poco que te has arriesgado por mi.

Y créeme cuando te digo que nada de lo que te he dado ha sido esperando algo a cambio.

De que te quiero no hay ni una duda. Sin embargo, me he dado cuenta de que no ME quiero. Y eso no está bien. Me merezco quererme, tengo que quererme.

Y ahora, de repente, parece que tengo que empezar a odiar los peugeots 208 rojos, el pantumaca, la tortilla de patata, el vino blanco bueno con DO, los domingos en la cama e incluso Barcelona… dime tú cómo lo hago.